Entrevista con el pastor Rivas “La violencia que se sufre en El Salvador, se debe también a intereses mezquinos de quienes se lucran de ella”
Recientemente, un importante grupo de líderes evangélicos expusieron, a través de los medios de comunicación, su posición ante el desborde de la violencia que azota a nuestro país, considerando que los cristianos no pueden ser indiferentes ante el homicidio y la violencia que, además de diezmar a la población, atenta contra la dignidad de las personas.
Carlos Heriberto Rivas, Pastor General del Tabernáculo de Avivamiento Internacional, TAI, es uno de los líderes que respaldan esa iniciativa “al margen de derechas e izquierdas, de católicos o evangélicos, pues se trata de sensibilidad humana, de caridad cristiana”.
Al abrigo de un despacho más bien sobrio, al que entra la luz a borbotones a través de los ventanales y con una colección de libros selectos a su espalda, entre los cuales lógicamente se encuentran diversas versiones de La Biblia, el pastor Rivas, recibe al entrevistador. Luego de un apretón de manos y el ofrecimiento de una taza de café, el líder cristiano, sonriente, se muestra dispuesto a responder nuestras preguntas.
“Una iglesia divorciada de las necesidades de la nación en la cual se desarrolla, es una iglesia desfalleciente, un esqueleto sin músculo ni sangre, y, lo que es peor, una iglesia carente del verdadero espíritu cristiano”, expresa con seguridad, puntualizando la base de su pensamiento como preámbulo a la entrevista.
P- Pastor, fue interesante ver en la conferencia de prensa a pastores y líderes evangélicos, sobre los cuales la población salvadoreña tiene distintas percepciones…
CR- Eso es una muestra de madurez de nuestras iglesias, más allá de nuestra militancia religiosa, sin atribuirnos el patrimonio de la verdad, nos identifica el compromiso de promover el Reino de Dios, el cual proclama que la creación entera ha entrado en un proceso de restauración cósmica, que el poder del pecado ha sido quebrantado en la cruz y que el mundo tiene la esperanza de vivir en paz y en justicia. El Evangelio pregona que aunque la tierra está “desordenada y vacía y las tinieblas la cubran”, el Espíritu de Dios ha sido dado como garantía que la redención llegará a su plenitud.
Y, para que eso sea posible, es voluntad de Dios que construyamos una nación en paz.
Una nación de todos y una paz para todos. El Salvador ha sido bendecido con el crecimiento de las iglesias pero sobre todo, con el desarrollo de una visión del evangelio
que se preocupa por las necesidades y problemas que enfrenta la sociedad. La violencia, especialmente en este momento, pero también la separación familiar, la exclusión y marginación de los sectores más humildes de la sociedad, el desempleo, la polución, la pobreza y la corrupción, para mencionar algunos factores cuya solución requiere de la participación activa de todos los evangélicos.
P- Con relación específica al problema de la violencia, ¿cuáles son las valoracionesde los evangélicos que sustentan su planteamiento?
CR- En primer lugar, el hecho innegable que esta es una situación que nos afecta a todos,
sin distingo de ningún tipo, y que somos por lo tanto todos y todas Ios responsables de hacerle frente.
Pero, además, consideramos que la incontrolable violencia que se sufre en El Salvador, se debe no sólo a la ausencia de valores morales y espirituales, sino también por intereses mezquinos de quienes se lucran de ella. El gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil organizada, por discrepancias ideológicas e intereses particulares, no han logrado unir sus esfuerzos para superar la violencia, la corrupción, la pobreza y la muerte; al contrario, la desesperanza abate a la nación por la falta de acciones eficaces ante la inseguridad nacional.
Por nuestra parte, a pesar que más del 90 por ciento de la población salvadoreña se confiesa cristiana (evangélicos y católicos), no hemos podido impactar con los valores del Reino a nuestra sociedad, habiendo permitido la entronización de una sub cultura de violencia que hoy padecemos, y que hoy también debemos enfrentar.
P- ¿Se trata, como ha sucedido en otras ocasiones de enfrentarla mediante una acción simbólica, limitada a la oración y el ayuno?
CR- Por supuesto que no, categóricamente no. Porque no puede ser una respuesta divorciada de la realidad del país y del mundo. Por eso, el planteamiento de la iglesias evangélicas considera cuatro propuestas concretas: primera, reinventar la sociedad salvadoreña, puesto que las políticas represivas de combate a la delincuencia han sido ineficaces, y es necesario que con inteligencia y creatividad, reinventemos nuestra sociedad, con nuevos planes de estudio que fomenten principios y valores cristianos, que promuevan un nuevo hombre y una nueva sociedad de justicia, paz y gozo.
Segunda, establecer un nuevo Acuerdo de Nación para tratar la violencia. Desde la firma de los Acuerdos de Paz, en Chapultepec, nunca como ahora fue tan necesario un Nuevo Acuerdo de Nación, fundamentado en un sincero, estructurado y plural Diálogo Nacional, que analice y debata a profundidad, la crisis de violencia que vivimos, sus causas, sus efectos y sus posibles soluciones. Tercera propuesta, la unidad en la acción; tanto gobernantes como gobernados debemos participar activamente en un esfuerzo unido para superar la violencia y establecer una cultura de paz.
La cuarta propuesta es un mayor compromiso cristiano. Los evangélicos constituimos una reserva moral y debemos asumir, con sentido unitario, nuestra responsabilidad de ser luz en medio del valle de sombra de muerte en que nuestro país se ha convertido. Cada evangélico debe ser agente de cambio para transformar nuestra realidad adversa. Y, la quinta propuesta es una Convocatoria Nacional al pueblo cristiano. Demostremos nuestra unidad en la acción, haciendo realidad la demanda de Dios plasmada en el 2º Libro de Crónicas, Capítulo 7, Versículo 14: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
P- ¿Esas valoraciones y propuestas son particulares del TAI o de carácter personal…?
CR- Bueno, la apoyamos e incluso hemos impulsado esta iniciativa como iglesia, y en mi carácter personal; sin embargo, esto es acaso lo novedoso en esta ocasión, son producto del esfuerzo de diferentes entidades y líderes cristianos, los pastores Jeremías Bolaños de las Asambleas de Dios, Juan Carlos Hasbún de la Alianza Evangélica, Francisco Karra de CEFAD, AD, Edgar López Bertrand del Tabernáculo Bíblico Bautista, Mauricio Navas de la Iglesia del Camino, Joe Padilla del Ministerio Internacional Judá, Daniel Quintanilla de la iglesia Cristo Te Llama, Teófilo Rivas de la UNPES, David Ramos de la Iglesia Bethania, Mario Vega de la Misión Cristiana ELIM, el licenciado Jorge Martínez Menéndez de Paravida, y su servidor del TAI.
Como puedes ver, es una grupo muy representativo del movimiento evangélico salvadoreño, cuya sola participación es de gran importancia para nuestra nación, y estoy seguro que si somos capaces de impulsar nuestras propuestas, estaremos más cerca del Reino de Dios y del futuro que merecemos todos los salvadoreños.